La irrupción de las tecnologías de la información y la comunicación también han afectado al contexto pedagógico hablando de longlife learning o aprendizaje a lo largo de la vida. La sociedad actual demanda y necesita aprendizaje constante y es aquí donde las TIC hacen posible este proceso gracias al desarrollo del e-learning.

El e-learning aparece como una nueva modalidad de enseñanza y aprendizaje que se apoya en los medios y los dispositivos electrónicos (ordenadores, teléfonos inteligentes, tablets…) para facilitar el acceso, la evolución y la mejora de la calidad y la formación (Sandrá, 2010). 

De esta manera, hay que aprovechar el potencial pedagógico de las TIC para mejorar y transformar los procesos de enseñanza-aprendizaje tradicionales pasando a modelos más activos y flexibles que pongan en el centro al alumnado y abrir la escuela y las instituciones educativas conectándolas a un nuevo mundo, a un mundo conectado a través de la red. 

Iniciativas como AoniaLearning que ponen la tecnología al servicio de la pedagogía, se hacen necesarias bajo este nuevo modelo que no afectan solamente a la educación, sino que todos los ámbitos se han visto modificados gracias a las TIC. Así, se habla de una sociedad en red, construida gracias a las redes de información que establece un nuevo orden social y cultural completamente globalizado, que tiene como actividad principal el flujo constante de información. 

Formación TIC para educadores

La brecha digital: una exclusión social duplicada

Los individuos que no cuentan con las mismas posibilidades de acceso a la información y al conocimiento por su condición de género, raza, edad y contexto socio-económico, quedan doblemente excluidos de participar y poder beneficiarse de las transformaciones sociales de la sociedad en la que les ha tocado vivir. 

Esta división social crea desigualdad para desarrollar la capacidad de aprender a aprender mediante las TIC (saber acceder, buscar, procesar y transformar en conocimiento la información) y está vinculada fuertemente con los niveles socio-económicos, educativos, culturales de las personas. Los excluidos de la sociedad en red cuentan con menores oportunidades de desarrollo y de éxito en el mercado laboral, así como los países con menores cuotas de acceso a internet pierden competitividad en el mercado mundial, siendo susceptibles de aumentar sus niveles de pobreza.

Para paliar esta brecha, iniciativas latinoamericanas como el Centro de Innovación en Chile, ProInfo en Brasil, Red Escolar en México, o el Programa de Informática Educativa en Costa Rica, promocionan la mejorar de oportunidades de acercamiento a la información y al conocimiento facilitando el desarrollo socio-cultural de las personas y de los países basándose en el aprendizaje móvil como tendencia de inclusión social.

Nos encontramos ante un nuevo marco: el uso de la tecnología para la inclusión social. Un marco que da una vuelta de tuerca al uso de las TIC para promover la inclusión digital en sectores marginados de la sociedad y propone el uso de las tecnologías digitales como promotor de un proceso de inclusión social. 

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